“Ir de picos pardos” antes

¿De dónde viene la expresión “Ir de picos pardos”?

Uno de las tantas famosas metáforas de España es el muy conocido dicho: Ir de picos pardos, que no era más que irse con prostitutas. La historia de esta figura retórica nace en el siglo XVIII durante la edad media. La Edad Media duró hasta el siglo XV y Carlos III reinó en el siglo XVIII y fue él quien obliga a estas mujeres a vestir de esta forma.

El origen de la expresión “Ir de picos pardos”

El mismo rey, apoyado por la iglesia, impuso a las mujeres de la mala vida a vestir con una falda de cuatro puntas. En cada punta de la falda debían llevar un cuadrado de color marrón.

La razón por la que optaron por obligar a las mujeres a vestir de ésta manera fue para diferenciarlas de otras y evitar confusiones. Y es que, cuando soldados, estudiantes o cualesquiera otros hombres salían de farra, debían saber exactamente quienes eran las chicas de picos pardos.

Salir a disfrutar de la vida para los hombres de aquella época era simplemente ir a los prostíbulos a pasar el rato. Los religiosos consideraban que ésta era una manera de hacer frente a los frecuentes casos de violaciones en esa época. De ahí surge la aceptación oficial de las prostitutas.

“Ir de picos pardos” hoy

Uso actual en Salamanca

Los habitantes de Salamanca alegan que, por ser una ciudad de universitarios, el refrán se les atribuye a ellos. En sus universidades bullen los jóvenes estudiantes amantes del festejo y con sus hormonas a mil. Debido a esto, la ciudad de Salamanca opta por ser la primera en abrir un prostíbulo con su debida licencia. Así los chicos podían “ir de picos pardos”.

Por su parte, en el pueblo de Cáceres existían tres prostíbulos de los cuales uno resaltaba más que los otros. El que más destacaba llevaba por nombre La Casa de las Muñecas. Se conocía a simple vista por su color azul que resaltaba en el lugar.

Por su cercanía al Monasterio de Yuste, los soldados pasaban su tiempo libre y se iban de picos pardos, ¿en dónde creen? Pues sí, en la casa de las muñecas. Entre cacereños y salmantinos se disputan el honor de este semejante refrán que hoy día tiene un significado diferente. Hoy solo quiere decir: irse de fiesta.

  • Comparte este post